¿Realmente existe algo
que sea completamente cierto o indudable?
Si nos paramos a pensar es
posible que no podamos responder esa pregunta y lo único que consigamos es
crearnos más dudas al respeto.
Podemos plantearnos que
somos nosotros y si realmente existimos, y pensaremos que obviamente existimos
ya que estamos aquí ahora mismo. ¿Pero qué tan real es esto? Si meditamos sobre esto no es fácil llegar a
ninguna respuesta clara, porque sobre cualquier cosa que nos planteemos
obtenemos más cuestiones y dudas. Por ejemplo eligiendo cualquier cosa como
ejemplo veremos que a cada paso que damos el número de dudas aumenta. Como
puede ser el caso de un perro, porque, ¿Qué es un perro?, vale es un animal
doméstico y un mamífero, pero entonces
nos plantearemos que es un animal, también habría que intentar descubrir que
quiere decir que sea mamífero, y por qué lo es, además de meditar sobre qué es
doméstico. De esta manera solo conseguimos caer en una red de preguntas
infinitas.
Porque si nos paramos reflexionamos
sobre todo lo que vemos, ¿Cómo podemos saber que lo que vemos y conocemos es
real y no una mera imaginación creada por nuestra mente? Al hacernos este
planteamiento nos damos cuenta que nosotros sí que somos algo y debemos
existir, ya que sino esas cuestiones no vendrían a nuestra mente, por lo tanto
debemos ser algo aunque no sepamos a ciencia cierta el que.
Vale, somos algo, ¿pero qué?
Podemos ser lo que vemos cuando nos miramos al espejo, o también podemos ser
algo que piensa, sin forma, solo pensamientos, y eso lo que vemos en el espejo
simplemente es una creación de esa cosa, al igual que todo lo demás.
Nosotros conocemos las
cosas a partir de lo que nos muestran nuestros sentidos, pero si sometes esa
cosas ante otras cambian, pero siguen siendo las mismas, todo y que las
percibimos de manear distinta y confusa a la forma clara y distintiva que eran
en un principio. Como sería el ejemplo de un cubito de hielo. Este al principio tendrá tal vez una forma cuadrada que lo caracteriza, y estará frío al tacto, pero en cuanto lo acerquemos al fuego se empezará a derretir, su forma irá desapareciendo, hasta que no quede nada del hielo que conocíamos, y se haya convertido en un líquido, en agua, y haya perdido su temperatura inicial.
Por tanto lo que
conocemos es gracias a nuestros pensamientos, no a nuestros sentidos, ya que no
son cien por cien fiables.
Comentarios
Publicar un comentario