Ir al contenido principal

MEDITACIÓN II



¿Realmente existe algo que sea completamente cierto o indudable?

Si nos paramos a pensar es posible que no podamos responder esa pregunta y lo único que consigamos es crearnos más dudas al respeto.

Podemos plantearnos que somos nosotros y si realmente existimos, y pensaremos que obviamente existimos ya que estamos aquí ahora mismo. ¿Pero qué tan real es esto?  Si meditamos sobre esto no es fácil llegar a ninguna respuesta clara, porque sobre cualquier cosa que nos planteemos obtenemos más cuestiones y dudas. Por ejemplo eligiendo cualquier cosa como ejemplo veremos que a cada paso que damos el número de dudas aumenta. Como puede ser el caso de un perro, porque, ¿Qué es un perro?, vale es un animal doméstico y  un mamífero, pero entonces nos plantearemos que es un animal, también habría que intentar descubrir que quiere decir que sea mamífero, y por qué lo es, además de meditar sobre qué es doméstico. De esta manera solo conseguimos caer en una red de preguntas infinitas.

Porque si nos paramos reflexionamos sobre todo lo que vemos, ¿Cómo podemos saber que lo que vemos y conocemos es real y no una mera imaginación creada por nuestra mente? Al hacernos este planteamiento nos damos cuenta que nosotros sí que somos algo y debemos existir, ya que sino esas cuestiones no vendrían a nuestra mente, por lo tanto debemos ser algo aunque no sepamos a ciencia cierta el que.

Vale, somos algo, ¿pero qué? Podemos ser lo que vemos cuando nos miramos al espejo, o también podemos ser algo que piensa, sin forma, solo pensamientos, y eso lo que vemos en el espejo simplemente es una creación de esa cosa, al igual que todo lo demás.

Nosotros conocemos las cosas a partir de lo que nos muestran nuestros sentidos, pero si sometes esa cosas ante otras cambian, pero siguen siendo las mismas, todo y que las percibimos de manear distinta y confusa a la forma clara y distintiva que eran en un principio. Como sería el ejemplo de un cubito de hielo. Este al principio tendrá tal vez una forma cuadrada que lo caracteriza, y estará frío al tacto, pero en cuanto lo acerquemos al fuego se empezará a derretir, su forma irá desapareciendo, hasta que no quede nada del hielo que conocíamos, y se haya convertido en un líquido, en agua, y haya perdido su temperatura inicial.
Por tanto lo que conocemos es gracias a nuestros pensamientos, no a nuestros sentidos, ya que no son cien por cien fiables.


Comentarios

Entradas populares de este blog

MEDITACIÓN I

¿Podemos fiarnos de nuestros sentidos? Todo aquello que oímos, vemos, tocamos... no siempre es lo parecen ser, es decir, hemos podido comprobar en nuestro día a día que los sentidos nos fallan en numerosas ocasiones. ¿Quién nos asegura que no lo hacen siempre? ¿Realmente percibimos las cosas tal y como son? Pero realmente estamos siendo engañados, por ejemplo, una persona daltónica es engañada por su mente dado que ve los colores de diferente forma que el resto de la sociedad. O en el momento en el que nos tapamos los ojos y tratamos de adivinar aquello que estamos tocando, o incluso cuando de pequeños no nos gustaba alguna comida o algún sabor y nos tapábamos la nariz con el fin de no notar ese sabor. Esto viene dado porque no todos percibimos la realidad de la misma manera, eso se ve claramente en el ejemplo al que anteriormente nos hemos referido como “daltonismo”, el color azul es diferente para una persona daltónica que para una que no lo es. Hay estudios científicos qu...