Ir al contenido principal

MEDITACIÓN I

¿Podemos fiarnos de nuestros sentidos?
Todo aquello que oímos, vemos, tocamos... no siempre es lo parecen ser, es decir, hemos podido comprobar en nuestro día a día que los sentidos nos fallan en numerosas ocasiones. ¿Quién nos asegura que no lo hacen siempre? ¿Realmente percibimos las cosas tal y como son?
Pero realmente estamos siendo engañados, por ejemplo, una persona daltónica es engañada por su mente dado que ve los colores de diferente forma que el resto de la sociedad. O en el momento en el que nos tapamos los ojos y tratamos de adivinar aquello que estamos tocando, o incluso cuando de pequeños no nos gustaba alguna comida o algún sabor y nos tapábamos la nariz con el fin de no notar ese sabor.
Esto viene dado porque no todos percibimos la realidad de la misma manera, eso se ve claramente en el ejemplo al que anteriormente nos hemos referido como “daltonismo”, el color azul es diferente para una persona daltónica que para una que no lo es.
Hay estudios científicos que demuestran que nuestros sentidos nos engañan, ¿pero hasta qué punto somos engañados? ¿Hasta qué punto nos dejamos engañar? ¿somos conscientes de que estamos siendo engañados?
Toda esta serie de preguntas, nos llevó a pensar si realmente este Dios al cual se le define como a un ser con una bondad suprema, quiere que vivamos en un mundo de engaño y mentira. Pero esto no es posible, puesto que Dios no sería coherente si quisiera que fuéramos engañados de esta forma.
Así pues, llegamos a la conclusión de que existe una figura maligna, que normalmente la sociedad la suele asociar al diablo o satanás que, y aun sin saberlo nosotros mismos, nos conduce mediante una serie de trampas al error, a la duda e incluso al engaño

Comentarios

Entradas populares de este blog

MEDITACIÓN II

¿Realmente existe algo que sea completamente cierto o indudable? Si nos paramos a pensar es posible que no podamos responder esa pregunta y lo único que consigamos es crearnos más dudas al respeto. Podemos plantearnos que somos nosotros y si realmente existimos, y pensaremos que obviamente existimos ya que estamos aquí ahora mismo. ¿Pero qué tan real es esto?   Si meditamos sobre esto no es fácil llegar a ninguna respuesta clara, porque sobre cualquier cosa que nos planteemos obtenemos más cuestiones y dudas. Por ejemplo eligiendo cualquier cosa como ejemplo veremos que a cada paso que damos el número de dudas aumenta. Como puede ser el caso de un perro, porque, ¿Qué es un perro?, vale es un animal doméstico y   un mamífero, pero entonces nos plantearemos que es un animal, también habría que intentar descubrir que quiere decir que sea mamífero, y por qué lo es, además de meditar sobre qué es doméstico. De esta manera solo conseguimos caer en una red de preguntas infi...